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La pintura de de
Toñi Vecilla por Eloy de Prada
(La
Opinión, Miércoles, 9 de Abril de 2003)
La
casualidad o, tal vez, alguna mano amiga, pusieron en
el buzón del correo en mi casa unos catálogos relativos
a la exposición de pintura que entre el 18 de marzo y el
4 de abril de este año 2003, se ha venido celebrando en
el madrileño Centro Cultural “Galileo” .
Toñi Fernández Vecilla
(en la firma de sus cuadros omite su primer apellido)
nació en Arquillinos, mi pueblo natal, y sus padres
Licesio Fernández y Nieves Vecilla fueron
buenos amigos míos durante el tiempo, ya lejano, en el
que discurrió mi andadura por la tierra matricia y a los
que saludaba con afecto en cada uno de los viajes al
terruño zamorano.
Toñi,
mujer encantadora y pintora excelente, me habló de sus
años niños en Arquillinos y tuvo un agradable recuerdo
para mi buena amiga Fe Campano quien le enseño
sus primeras letras.
Tras su paso por la
escuela, a la edad de nueve años se trasladó a Zamora
con su familia y allí curso estudios en el “Instituto
Maria de Molina” donde, en primero de bachillerato, le
dio clase de dibujo mi excelente amigo Hipólito Pérez
Calvo, que fue quien le enseñó a amar la creación
por lo tanto la pintura. Mas tarde se traslado a San
Sebastián y Barcelona alternando el trabajo con su
pasión la pintura, ahora actualmente vive en Madrid.
La pintura de Toñi por
cierto muy apreciada tanto en España como en buena parte
de Europa, se mueve, podríamos decir, a caballo entre
ese impresionismos, que retomó en su día una de las más
viejas aspiraciones de la pintura, teniendo en España
como en Europa auténticos maestros, y el expresionismo
que, en la primera década del siglo XX, amplio
rápidamente sus horizontes por toda Europa.
Emplea Toñi en sus obras
lo que ella denomina Técnicas Mixtas en las que tiene
acomodo el “colás”, las tierras, los pigmentos, el papel
de oro, los acrílicos, los óleos, etc., y buena parte
de su actual éxito ha sido elaborado en los viajes, su
segunda pasión, ya que de ellos, tras haberse impregnado
de muchas de sus imágenes, tiene en su haber pinturas
sobre India, Senegal, Marruecos, Egipto, Estados Unidos
y el Desierto del Sahara, pues hasta estos lugares se
desplazó Toñi en distintos momentos.
El sesenta por ciento de
los cuadros estaban vendidos el día (1º de Abril) en que
visité a Toñi Vecilla, una muchacha muy agradable y una
pintora de constatado prestigio, a quien deseo lo mejor
de los triunfos en su carrera artística y con quien
rememoré momentos y pasajes entrañables de nuestra común
patria chica.
Enhorabuena, Toñi, desde
mi aprecio más sincero.
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